sábado, 13 de abril de 2019

Leyendas de Calvillo

 

Luz de Jesus Villafaña Ortiz

Instituto Politécnico Nacional

Escuela Superior de Turismo

Modalidad mixta

Prof. Arturo Vega Mayagoitia
Grupo: 1AV4

 

 Leyendas de Calvillo

      Señor del Salitre

Cuenta la historia que en el rancho del Salitre perteneciente a este municipio, vivía un piadoso matrimonio que profesaba inmensa fe y devoción a Jesús Crucificado, siendo su amor tal, que para este matrimonio el sacrificio de Cristo en la Cruz, constituía el hecho más trascendental de la historia humana.

Cristo ocupaba permanentemente sus pensamientos y vivía en sus corazones, de tal manera que deseaban fervientemente contar con su presencia física y así manifestar su plena adoración.

Cierta tarde llegó un joven viajero pidiendo hospitalidad al matrimonio, quienes como buenos cristianos la ofrecieron de inmediato.

Enterado de las sublimes ansias de sus anfitriones, se ofreció a fabricar una imagen del crucificado, en agradecimiento por su hospitalidad y haciendo uso de sus habilidades ebanistas adquiridas a muy temprana edad.

Solicitó madera, herramientas y velas para alumbrarse, ya que deseaba trabajar por la noche.

Luego de proveer al joven de lo que pedía, los esposos se retiraron a descansar.

Al día siguiente al ver ya muy entrada la mañana notaron la ausencia misteriosa del viajero y al ingresar a la habitación en donde había estado trabajando, contemplaron atónicos una colosal imagen de Cristo crucificado, tallada en madera con tal realismo y plasticidad, que sus corazones se llenaron de alegría, postrándose y orando en silencio, mientras las lágrimas de emoción corrían por sus mejillas.

Dicho crucifijo es el que se venera desde tiempos inmemoriales bajo la advocación del señor del Salitre.

De esta leyenda existen varias versiones que con el pasar del tiempo y el contar de una a otra persona han hecho sus variantes, mas sin embargo, sin importar cada una de estas variantes todas nos llevan a conocer más a fondo este símbolo emblemático de la cultura que con orgullo cada Calvillense posee.



Calle de las Ánimas (Antiguo panteón, Huaral)

“La viejecita chupa y chupa con sus labios rosa, el pobre anciano al arrimo de la lumbre y el cuidando la olla. El joven piensa en el sitio en que su abuelo duerme; de pronto el corazón le palpita y se levanta temblando cual si fuera la hora final de su existencia.
Lloró un momento, luego se arrodilla; suenan las ocho de la noche y reza:” Padre nuestro que estas en los cielos” y el anciano seguía: Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”, los tres rezaron a una voz y a finalizar cantaron el “Alabado”.
A la misma hora los pocos vecinos hacían igual cosa, la oscuridad de la calle imponía, las estrellas brillaban y un tecolote cantaba con todo pavoroso, pasa la hora, es llegado el momento de la cena y después se duermen arrimados y sueñan, cual niños en la aparición de las ánimas que volvían del panteón pidiendo sufragios.
Al día siguiente iban nuestros personajes por la mañana a practicar el rito del culto a sus antepasados, el que consistía en barrer las tumbas; costumbre general del pueblo, así como en otras ciudades; costumbre que vino olvidándose hasta borrarse aún en las tablas de los viejos que viven y que solo cuentan de memoria agregando a todo esto lo que se hacía el día de los muertos: la ceremonia que ellos llamaban “La Ofrenda” y que consistía en distintos comestibles, sin saltar la característica de los condonches, la calabaza y el camote con la miel de abejas. Y de acuerdo con el rito, si era el deudo niño, niña, joven o anciano, alegre, huraño, activo, si tenía familia, etc., etc., si era quien repartía la ofrenda mayor, al primero de los asistentes que caracterizaba al desaparecido.
Volviendo a los actores de la leyenda: pasados los años, se enfermó el joven, sus padres hacían esfuerzos mil para salvarlos de la muerte; pero la llama de la fiebre quemó sus venas y acabó con aquella vida en flor.
Sus padres, inconsolables por el sufrimiento que causará la desaparición de su hijo, pasaron a la otra vida, y cuentan los vecinos que entre todas las almas que volvían del panteón al punto de las ocho a su tarea de pedir oraciones y el barrido de sus tumbas, conocían entre todas, las que nuestros personajes que insistían con sus ruegos haciendo más pavorosa aquella oscuridad que llamaba al respeto que a esa hora debía guardarse.
Así era al toque de ánimas que decían llamaba a la idea de la muerte y excitaba al amor a la vida y a bajar los ojos hacia el puño de cenizas de los muertos, pensar en un miserable sepulcro y cincelarse un relicario.
Esta es la calle de las ánimas, hoy Gómez Farías, por donde regresaban lentamente en marcha fúnebre aquellos cuerpos de ojos ausentes de sus órbitas vacías, de manos huesosas y pies ya enjutos, llenando de pavor a todos los vivientes de aquellas calles y dejando el recuerdo que le dio su nombre”.



El catrín

Hace muchos años que el Panteón de Belén no tiene velador alguno; uno de los últimos que tuvo vivió por la época de los 50 o de los 40; y su muerte fue ocasionada por la siguiente historia.
Una noche cuando este velador iba a cerrar el panteón, se encontraba descansando en un tronco, esperando que llegara la hora de cerrar, cuando de repente vio a un personaje vestido de negro, de pies a cabeza, el velador fue a buscarlo para decirle que ya no era horario de visitas y que ya iba a cerrar el panteón, pero por más que lo busco no lo pudo encontrar.
Este suceso siguió repitiéndose en los próximos días; hasta que un día el velador vio que este personaje entraba a la tumba de los Arévalo, gente poderosa y rica que tenía fama de violenta, el velador no quería tener problemas con ellos por lo que no se atrevió a molestar a este personaje que siempre vestía de negro.
En una ocasión el velador se armó de valor y fue a buscar a este personaje, lo encuentra en la tumba de la familia Arévalo; cuando este personaje se da cuenta que el velador está ahí voltea con una sonrisa perversa invitando al velador a pasar, pero cuando el velador se da cuenta que es el mismo demonio en persona; se quedó paralizado del terror y lo que hace es introducirse en su casa (lo que ahora son las oficinas del Panteón de Belén).
El velador pasó 3 días con sus noches, 72 horas en las que solo se oían ruidos espeluznantes, gritaba que había visto al demonio cara a cara; lógicamente nadie le creyó, hasta que un día lograron sacarlo de ahí. Pero a los pocos días de haber sacado al velador de ese lugar muere; entonces la gente termina por convencerse de que algo impresionante debió haber vivido para haber muerto en tan poco tiempo.
La otra parte de la leyenda dice que se trataba de un muchacho que le encantaba apostar en las cantinas; en una de esas apuestas apostó lo que no le pertenecía: las propiedades familiares y desgraciadamente las perdió.
Cuando este muchacho llegó a su casa estaba todo sudado, pensaba que su padre al enterarse de esto lo iba a matar, entonces sube a su habitación que de estar oscura se ilumina con una luz terrible, entonces una mano lo sujeta por el hombro, y una voz profunda y cavernosa le dice: no voltees por que podrías asustarte, soy satanás en persona vengo dispuesto a ayudarte, pero con una condición, el día y la hora en que yo lo decida voy a regresar por tu alma pecadora, no me importa si es el día de mañana; el miembro de los Arevalo estaba tan asustado que termina por aceptar, desde ese entonces el joven firmo un pacto de muerte.
El joven regresa a la cantina al, parecer no entendió la lección y en uno de esos juegos se arma un pleito de tales dimensiones, que este joven es asesinado de un balazo en el corazón, tan rápido y tan certero que ni el mismo demonio tiene tiempo de aparecerse para reclamar su alma.



Mujer caballo

En el pueblo mágico de Calvillo, Aguascalientes, existe una leyenda que tanto ha perturbado a muchos de sus habitantes, puesto que hay un fantasma femenino que deambula por la noche buscando castigar a las personas impuras, cómo ella lo fue cuando vivía.
Esta aterradora historia comienza con una hermosa mujer, era felizmente casada, pero su atractivo físico la hizo presa de los piropos y detalles de los hombres, y aunque en un principio ella los rechazaba, no siempre iba a ser así, pues de pronto apareció en su camino un apuesto joven, al cual no se pudo resistir y lo hizo su amante.
Pasó el tiempo y ellos mantuvieron una duradera relación, hasta que el esposo de la mujer los descubriera, este enloqueció de rabia y mató al joven con quien lo engañaba su amada, sin embargo lo que le esperaba a la esposa era la peor parte de la historia.
Pues este amarró a su mujer a un caballo, para después el hombre montarlo, mientras la esposa era arrastrada por los caminos llenos de piedra hasta que perdió la vida y su belleza, ya que su rostro quedó completamente desfigurado e irreconocible.
A partir de ese momento una maldición cayó sobre la mujer infiel y su espíritu no se pudo ir a descansar, sino fue condenado a quedarse en nuestro mundo para castigar a las personas infieles o que cometen actos pecaminosos, pues poco después de que ella fue asesinada, cadáveres comenzaron a aparecer en Calvillo, y todos ellos tenían en común que tenían una relación extramarital.
En tiempos actuales, los habitantes de Calvillo “la capital de la Guayaba” cuentan que personas infieles, borrachas o apostadoras, son más propensos de encontrarse con una bella mujer de curvilínea silueta y una larga cabellera, pero cuando alguien trata de alcanzarla, ella muestra su verdadero rostro, el de un caballo.
Se dice que suele aparecerse después de la medianoche por la calle Gómez Portugal, y más en los alrededores de la central camionera donde hay un monumento a la mujer caballo.



El Mezquite de los Novios

Cuentan que hace más de un siglo cuando la Presa de los Serna pertenecía a la Parroquia de Calvillo, las parejas que querían contraer matrimonio, tenían que salir a eso de las cuatro de la mañana o antes rumbo a la parroquia ya que la celebración del rito se llevaba a cabo a las seis de la mañana, cabe mencionar que no existía la actual carretera que comunica la Rinconada con la Presa de los Serna, más bien tenían que irse por el antiguo camino real (por el que pasó Miguel Hidalgo) el cual se ubica en la salida al Terrero del Refugio, atravesar el predio llamado “El sapo” para encontrarse de frente con el “cerro blanco”, por aquellos tiempos el transporte era inexistente por lo que los más acomodados se iban en burro los de escasos recursos a pie, e incluso los más pobres tenían que hacer su itinerario descalzos para así una vez que llegasen a la parroquia pudiesen usar sus zapatos de boda que llevaban en algún viejo morral.
De regreso las personas les esperaban en la casa del novio o de la novia para llevar a cabo la comida que por lo general era un mole de pollo solo para vecinos y familiares cercanos de los novios.
Cuando estalló el movimiento cristero, en el centro del país la guerra fue de una manera más cruenta y algunos historiadores ubican el número de personas muertas en un máximo de 250 mil, entre civiles, cristeros y miembros del Ejército Mexicano, todos ellos muertos en situaciones realmente violentas y sangrientas.
Tal fue la situación de una joven pareja que vivió años atrás y que hoy son los protagonistas de esta historia, Margarita era hija de unos señores campesinos que vivían en un modesto “jacalito” de carrizo, madera y paja ubicado en lo que hoy es “Varas Verdes”, era una chica alegre y muy devota siempre portaba en su cuello un viejo escapulario que le había regalado su abuela antes de morir, Alberto era un hombre trabajador el cual se dedicaba a vender leña que en su burrito llevaba hasta el pueblo de Calvillo y así mantener a su padre enfermo, su madre murió de parto y su única hermana también había muerto de una extraña fiebre.
Margarita y Alberto se conocieron, se empezaron a tratar y con el tiempo se enamoraron, ambos eran buenas personas y excelentes cristianos, pero lamentablemente su amor nació en una de las peores épocas de México: durante el movimiento cristero.
En Calvillo al igual que la mayoría del país se dio la orden de cerrar los templos y se prohibió terminantemente a los habitantes practicar su religión, los sacerdotes se tenían que disfrazar y otros más esconder en las barrancas o en las casas de los fieles.

Este era el escenario en el que se desarrolló la historia de estos jóvenes, cierto día Alberto decidió dar un paso más en su relación y pidió matrimonio a Margarita, cuando escuchó la propuesta sus ojos se llenaron de lágrimas, Alberto le comentó que ya había hablado con un sacerdote que los iba a casar en el campo de manera clandestina en total secreto, el sueño de Margarita era llegar vestida de blanco al altar, pero por esos tiempos difíciles jamás pudo realizar su anhelado deseo.
Margarita aceptó casarse en el campo y se resignó a hacerlo sin ningún vestido especial, se llegó el día de la boda y ambos partieron rumbo a Calvillo al campo donde se efectuaría el casamiento, Alberto llevaba una carta escrita a mano por el cura donde este aceptaba casarlos en tal fecha desobedeciendo la ley del Estado, realizando la ceremonia en total secreto, cuando iban de camino ambos decidieron hacer un alto en un viejo mezquite que había al lado del camino allí decidieron retomar fuerzas para el camino, mientras descansaban unos militares a caballo les alcanzaron:
¿Qué hacen aquí? –Preguntaron- ¿hacia dónde se dirigen? –Preguntó un militar- Alberto respondió que iban al pueblo por qué Margarita se encontraba enferma un militar descendió de su caballo y decidió revisar si Margarita tenía fiebre o algo, al hacerlo pudo ver en el cuello de la joven aquél escapulario que su abuela le regaló. ¿Eres católica? -Preguntó el militar- asustada Margarita respondió que sí con apenas un ligero movimiento de cabeza.
¿Que no saben que ahora está prohibida la religión en México? -Dijo el oficial- Margarita del terrible miedo que sintió no respondió, por lo que el militar enfurecido le dio una fuerte bofetada que hizo caer a Margarita hasta el suelo, Alberto lleno de impotencia quiso golpear al militar pero este antes le golpeo con la cacha de su rifle, al hacerlo Alberto cayó también al suelo, al caer el militar observó que algo sobresalía de entre la camisa del joven, era la carta del sacerdote y en tono déspota exigió que le dijera que era ese documento, al no recibir respuesta alguna, arrebato de entre sus pertenencias de Alberto el papel, fue en ese momento cuando el soldado descubrió que ellos a donde realmente iban era a casarse, el militar aun mas enfurecido les preguntó que donde se llevaría a cabo el rito, para así sorprender al sacerdote y darle una lección por desobedecer las leyes que prohibían las manifestaciones de culto.
Alberto y Margarita se negaron a decirle donde es que el cura les esperaba, después de insistentes maltratos y golpes el militar muy enérgico les dijo: -Se las voy a poner fácil, o el cura o ustedes, si me dicen donde les espera los dejare ir, pero si se niegan a decirlo; les mataré, juro que lo haré, Margarita solo tomó su escapulario y lo estrechó muy fuerte en su pecho llena de temor.
Ante su firme silencio el militar tomó la terrible decisión de colgarles del viejo mezquite donde descansaban, fue así como Alberto y Margarita jamás pudieron realizar el sueño de ser esposos, sus cuerpos fueron dejados colgados a manera de escarmiento para que lo vieran todos los que pasaran por el lugar.
Desde entonces a ese mezquite se le llama “El mezquite de los novios” y tras la culminación de la persecución cristera, los novios que iban a casarse durante su recorrido descansaban en ese viejo árbol en recuerdo de aquellos jóvenes que jamás realizaron su sueño.
Tiempo después también se volvió a colgar a un hombre más de una de sus ramas, hoy en la actualidad aún existe ese árbol y hay quienes dicen que en ese lugar, se ha visto vagar el espíritu de Alberto y Margarita, otros más, sobre todo aquellos que muy temprano caminan rumbo a sus parcelas aseguran haber visto a una mujer de blanco sentada al pie del árbol, la cual desaparece apenas te acercas, algunos otros cuentan que al acercarse al árbol les avientan piedras en medio de lamentos como impidiendo que se acerquen al lugar, también se dice que al caminar por allí sienten como alguien camina a sus espaldas y al girar pueden ver a dos jóvenes tomados de la mano que les miran fijamente, son varios los testimonios sobre este árbol lleno de historia, que se localiza rumbo al “Sapo” y la “Mesa” por el viejo camino que conducía a Calvillo.
Lo que sí es verdad es que estar frente a este árbol y en este lugar transmite un clima de verdadero terror y tristeza a la vez por aquellos jóvenes novios, por eso la próxima vez que pases por este lugar y escuchas algo raro tras de ti es mejor que no gires hacia atrás porque te podría preparar una gran sorpresa el antiquísimo Mezquite de los novios.



     Leyenda del Castillo (Ojo caliente)



No hay comentarios:

Publicar un comentario